| Algo
no terminamos de entender en lo referente
a la creación de parques naturales
y lo que eso supone para la conservación
y desarrollo de los pueblos que allí
se encuentran. Tenemos un ejemplo bien claro,
desde el 30 de mayo de 1995, el parque nacional
de los Picos d'Europa pasa a ser el de mayor
superficie de los parques declarados en
el Estado, teniendo su origen en el parque
nacional de la Montaña de Cuadonga,
el primero declarado en el Estado español.
Las figuras de parque nacional, natural
o reservas de la biosfera, tienen en su
origen la idea de proteger la fauna y flora
que allí se encuentre, además
de, por supuesto, favorecer la convivencia
de los modos de vida tradicional con la
legislación que los rige. En el caso
del parque nacional de los Picos d'Europa,
el más visitado el año pasado,
la filosofía de conservación
del espacio natural brilla por su ausencia.
Es cierto que cuando se crea una figura
de este tipo en un espacio determinado,
todo lo que queda fuera de los límites
del parque puede darse por perdido.
Pudimos
observar el año pasado la polémica
suscitada por las restricciones a los coches,
por el corte de la carretera a los llagos
de Cuadonga, y la gestión del servicio
por parte de Alsa... una consecuencia lógica
de una política de explotación
de los recursos naturales sin ningún
tipo de previsión ni respeto hacia
la naturaleza y sostenibilidad de la misma.
Desde la creación
del parque nacional de los Picos d'Europa,
el sector del turismo creció y sigue
creciendo más de lo debido en las
lindes del Parque, y claro, evidentemente
el reclamo que suponen los Llagos y una
promoción del turismo de masas hace
que sea necesario construir un aparcamiento
en una reserva biológica (Buferrera)
y por si eso fuera poco, aparcar los coches
en la campera del llagu Enol, por lo que
inevitablemente surge la necesidad de hacer
una regulación del tráfico
presentándolo además como
una medida conservacionista, pero la duda
que surge es si realmente debe ser Alsa
la encargada de gestionar este servicio,
y no por ejemplo, dotar con mas vehículos
y autocares a la cooperativa de taxistas
Taxitur, de Cangues d'Onís, o ya
puestos en gastos, subcontratar a las diversas
empresas del sector para realizar el servicio.
Ya que no se cumplen los requisitos medioambientales
que son ley en la legislación del
Parque, por lo menos intentemos dar sostenibilidad
a las empresas de la zona y si no son capaces
de asumir toda la afluencia de público
que visita el parque, es porque esa zona
no está preparada para tanta afluencia
de público.
Pero la gestión del
Parque no se queda ahí, tenemos el
caso del funicular de Bulnes, creado para
dar servicio a los vecinos en un principio
y convertido en una atracción de
feria más de nuestro Gobierno. ¿Qué
valores medio ambientales se transmiten
al visitante promocionando que suba a un
pueblo tradicional por su aislamiento y
formas de vida en un metro? Está
claro que en la gestión de los parques
lo único que importa es el beneficio
económico. Ejemplos de desarrollo
turístico como la Ruta de la Sidra
y el Queso, en el pueblo vecino de Asiegu,
transmitiendo valores culturales y etnográficos
al visitante, promocionando la cultura asturiana
y la forma tradicional de convivir con el
medio podrían estar desarrollándose
con el apoyo real de las instituciones en
más de un lugar de los límites
del Parque, y regular así y repartir
un poco la riqueza que trae consigo el turista...
pero ¿qué podemos esperar
de un Gobierno que es incapaz de respetar
su propia cultura y medio ambiente?
Por eso, cuando la viceconsejera
de Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio del Gobierno asturiano, Belén
Fernández, da la bienvenida a la
reciente creación del parque natural
de las Ubiñas-La Mesa, y cita el
aforismo ecologista de «piensa global,
actúa local» en relación
al beneficio que supone la creación
de este parque, realmente desde Izquierda
Asturiana (IAS) nos planteamos qué
entiende el Gobierno por ecología
y sostenibilidad.
En el reciente parque natural
de las «Ubiñas-La Mesa»
se construyó una pista de tierra
que sube a la Vega del Meicín para
edificar un nuevo refugio-hotel, algo totalmente
innecesario ya que la aproximación
al lugar es mínima y que responde
única y exclusivamente a intereses
de unos pocos ya que realmente su ubicación
en el cercano pueblo de Tuiza no supondría
un impacto ecológico y sí
un beneficio para la activación turística
del pueblo (que no dispone de ningún
servicio hostelero) y del valle del Güerna.
Resulta impactante que no se respete ni
tan siquiera el «Día mundial
del medio ambiente», celebrado el
pasado 5 de junio, y se aproveche la coyuntura
para hacer publicidad de algo falso, como
la preocupación de los responsables
del Gobierno de Asturies es el medio ambiente.
Tal y como se entienden
los parques naturales desde el Gobierno,
es para dar manga ancha a distintas actuaciones
ya denunciadas por Izquierda Asturiana (IAS)
más de una vez, redes de alta tensión
por espacios protegidos y sin proteger,
campos de golf y urbanizaciones para segundas
viviendas en lugares necesarios de protección,
obras sin ningún tipo de sentido
como las de El Musel, metrotrén o
proyectos como el del embalse de Caliao
y un largo etcétera... Por lo que
vemos para ellos los parques naturales son
un simple lavado de cara, una cortina de
humo.
Este año el tema principal del «Día
mundial del medio ambiente» era la
desertización y nuestra viceconsejera
cita textualmente que «ciertamente
ni los desiertos tienen representación
entre los ecosistemas regionales ni la desertificación
se considera un problema ambiental en Asturias»,
declaración preocupante viniendo
de alguien que se encarga de la reordenación
del territorio y medio ambiente, ya que
los problemas de agua en las franjas costeras
a causa de la sobreexplotación entre
otras cosas, derivan en precisamente eso,
desertización. Izquierda Asturiana
(IAS) continuará denunciado todas
las agresiones contra el medio natural asturiano
que por acción u omisión realiza
el Gobierno autonómico, porque creemos
en el necesario equilibrio entre la protección
y el disfrute de nuestro territorio, entre
el desarrollo económico y la conservación
de un patrimonio que heredamos y debemos
transmitir en condiciones óptimas
a las generaciones futuras.
Ignaciu Llope ye portavoz
nacional d’Izquierda Asturiana (IAS)
Artículu
publicáu en La Nueva España
el 24 de junio de 2006
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