Por una izquierda asturianista y verde en 2007
29/9/2006


Para las personas que militamos en el nacionalismo asturiano, a menos de un año de las elecciones de 2007, resulta una labor perentoria analizar porqué ninguna fuerza asturianista tiene en estos momentos representación parlamentaria y extraer del análisis las conclusiones que nos permitan corregir una situación que podemos calificar de anormal. En Asturies ha existido históricamente una bolsa de voto asturianista suficiente para alcanzar representación, así como un caldo de cultivo social y cultural que simpatiza con el discurso asturianista, pero que no tiene en estos momentos una articulación política más allá de lo meramente testimonial.

Merece la pena recordar que el asturianismo consiguió representación parlamentaria por primera vez cuando acudió a las urnas en 1991 en la Coalición Asturiana que formaban el PAS y la UNA y que obtuvieron un número de votos suficientes para alcanzar el diputado. ¿Qué tipo de votantes dieron su apoyo a aquella opción que irrumpió con fuerza en el panorama político de principios de los 90? Todas las encuestas realizadas en ese sentido han mostrado que el voto asturianista es mayoritariamente de izquierdas y que los votantes de la Coalición Asturiana se situaban en un perfil ideológico ubicado entre PSOE e IU. Es evidente que de ninguna manera el tener una sensibilidad asturianista o nacionalista implica necesariamente ser de izquierdas, pero sí es un hecho refrendado por las encuestas sociológicas que la mayoría de las personas que en Asturies están dispuestas a comprometer su voto apostando por una opción nacionalista se sitúan en la izquierda del espectro ideológico.

En ese contexto podemos entender como uno de los principales errores del PAS, que heredó la representación de Coalición Asturiana en posteriores elecciones, fue -además de prescindir de forma infame de su socio de coalición gracias al cual había llegado al parlamento- dar la espalda a su electorado convirtiéndose a un discurso populista y conservador que lo llevaron a ser un apéndice asturianizado del PP, tanto en discurso como en actuación. Esta deriva derechista le impidió mantener su base votante y militante, trayendo como consecuencia lógica que, ante el primer vaivén electoral, su presidente fuese desalojado de la Xunta Xeneral. El intento de ampliar caladeros en la derecha por parte del PAS dejó el flanco izquierdo descuidado para que el oportunismo de IU maquinase a su gusto y pudiese desarrollar una táctica de impostura asturianista, postulándose como la alternativa asturianista y de izquierdas al populismo derechista de Xuan Xosé Sánchez Vicente, que encontró su caldo de cultivo en sectores del asturianismo que ya no se podían ver representados por el PAS.

Por otro lado, otra de las características del votante asturianista es su dinamismo. El votante dispuesto a dar su confianza a una opción nacionalista asturiana sabe que con su voto está propiciando un cambio de paradigma social en la concepción de qué es Asturies, a la lectura de nuestro pasado y a nuestras expectativas y deseos para el futuro. El votante nacionalista está harto del estado de cosas actual y quiere cambios. No es osado afirmar que hasta el más moderado de los votantes asturianistas es menos conservador que un votante de PSOE o IU (no digamos ya del PP) que, elección tras elección, apuesta por más de lo mismo: una Asturies en la que desaparecen nuestras señas de identidad, y en la que no existe un proyecto autónomo de país.

Por otra parte en el panorama electoral asturiano, al igual que en el de toda la Europa Occidental, existe otra bolsa de voto que también propugna un cambio radical de paradigma económico y social que comparte con el asturianismo el amor a la tierra y que, de una manera simplificada, se suele llamar ecologista. Este espacio está representado por Los Verdes, una formación que mantiene elección tras elección un número respetable de votos, pero siempre lejos de la representación parlamentaria. El votante verde es también una persona con sensibilidad de izquierdas, cansada de la política y los partidos tradicionales, que busca una alternativa a la política al uso y los valores utilitaristas y desarrollistas que ve reflejados en la izquierda oficial.

El nacionalismo de izquierdas y la alternativa verde comparten pues en nuestro país una serie de características que, en el caso de que fueran capaces de confluir, configurarían un tercer espacio alejado de la izquierda tradicional en el gobierno (PSOE e IU) y de la derecha del PP. El cambio de paradigma que proponen ambas opciones representa un cambio real con respecto a la política tradicional ya que ofrecen a la sociedad asturiana una visión nueva, integradora e ilusionante de autoestima y de amor al país, alejada del populismo y el desarrollismo. Este espacio no puede ser representado por una coalición PAS-URAS, que se presenta como una reedición aún más de derechas de las políticas fracasadas del PAS y tampoco por una IU que ya no puede pedir el voto asturianista en 2007 al haber perdido la inmensa mayoría de los apoyos que obtuvo en este sector en 2003 por el fiasco que supuso el pacto de gobierno del PSOE. El cúmulo de promesas incumplidas y sucesión de gestos a la galería estériles que se han sucedido a lo largo de esta legislatura han sido suficientes para el votante asturianista de izquierdas, que se da cuenta de que si el PAS dejó hace mucho tiempo de ser una alternativa (y más ahora que se ha aliado con la derecha escindida del PP) el giro asturianista de IU no fue más que una táctica coyuntural destinada a captar una bolsa de huérfanos políticos.

Clave en esta estrategia ha sido el triste papel representado por el Bloque por Asturies, constituido en coartada asturianista, a modo de apéndice de IU y mirando para otro lado en su política de pacto a prueba de bomba con el PSOE. Tampoco el espacio verde se puede ver representado en unos socios de gobierno que han llevado a Asturies a una situación inédita en el plano económico y medioambiental que invalida a IU como una alternativa verde a pesar de que también en algunas ocasiones se ponga el traje ecologista para arañar un puñado de votos despistados.

En estos momentos, a menos de un año de las elecciones de 2007, resulta prioritario, sentar las bases que permitan ofrecer a la sociedad asturiana una alternativa electoral de izquierdas, verde y asturianista que represente una respuesta con posibilidades electorales a esa demanda de un tercer espacio representado por el nacionalismo y la alternativa verdes. Desde Izquierda Asturiana (IAS) se hemos tendido la mano a distintas fuerzas políticas y colectivos nacionalistas y verdes para negociar una confluencia electoral que ofrezca una alternativa seria y con posibilidades para las elecciones municipales y autonómicas de 2007. Es posible y es necesario. En nuestra mano está conseguirlo.

Ignaciu Llope ye portavoz nacional d’Izquierda Asturiana (IAS)

ArtículO publicADO en Les Noticies y Asturies.com
el 29 de setiembre de 2006



 
 
 

Les opiniones de Faustino Zapico en collaboración con Les Noticies

 
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