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Para las
personas que militamos en el nacionalismo
asturiano, a menos de un año de las
elecciones de 2007, resulta una labor perentoria
analizar porqué ninguna fuerza asturianista
tiene en estos momentos representación
parlamentaria y extraer del análisis
las conclusiones que nos permitan corregir
una situación que podemos calificar
de anormal. En Asturies ha existido históricamente
una bolsa de voto asturianista suficiente
para alcanzar representación, así
como un caldo de cultivo social y cultural
que simpatiza con el discurso asturianista,
pero que no tiene en estos momentos una
articulación política más
allá de lo meramente testimonial.
Merece la pena recordar
que el asturianismo consiguió representación
parlamentaria por primera vez cuando acudió
a las urnas en 1991 en la Coalición
Asturiana que formaban el PAS y la UNA y
que obtuvieron un número de votos
suficientes para alcanzar el diputado. ¿Qué
tipo de votantes dieron su apoyo a aquella
opción que irrumpió con fuerza
en el panorama político de principios
de los 90? Todas las encuestas realizadas
en ese sentido han mostrado que el voto
asturianista es mayoritariamente de izquierdas
y que los votantes de la Coalición
Asturiana se situaban en un perfil ideológico
ubicado entre PSOE e IU. Es evidente que
de ninguna manera el tener una sensibilidad
asturianista o nacionalista implica necesariamente
ser de izquierdas, pero sí es un
hecho refrendado por las encuestas sociológicas
que la mayoría de las personas que
en Asturies están dispuestas a comprometer
su voto apostando por una opción
nacionalista se sitúan en la izquierda
del espectro ideológico.
En ese contexto podemos
entender como uno de los principales errores
del PAS, que heredó la representación
de Coalición Asturiana en posteriores
elecciones, fue -además de prescindir
de forma infame de su socio de coalición
gracias al cual había llegado al
parlamento- dar la espalda a su electorado
convirtiéndose a un discurso populista
y conservador que lo llevaron a ser un apéndice
asturianizado del PP, tanto en discurso
como en actuación. Esta deriva derechista
le impidió mantener su base votante
y militante, trayendo como consecuencia
lógica que, ante el primer vaivén
electoral, su presidente fuese desalojado
de la Xunta Xeneral. El intento de ampliar
caladeros en la derecha por parte del PAS
dejó el flanco izquierdo descuidado
para que el oportunismo de IU maquinase
a su gusto y pudiese desarrollar una táctica
de impostura asturianista, postulándose
como la alternativa asturianista y de izquierdas
al populismo derechista de Xuan Xosé
Sánchez Vicente, que encontró
su caldo de cultivo en sectores del asturianismo
que ya no se podían ver representados
por el PAS.
Por otro lado, otra de las
características del votante asturianista
es su dinamismo. El votante dispuesto a
dar su confianza a una opción nacionalista
asturiana sabe que con su voto está
propiciando un cambio de paradigma social
en la concepción de qué es
Asturies, a la lectura de nuestro pasado
y a nuestras expectativas y deseos para
el futuro. El votante nacionalista está
harto del estado de cosas actual y quiere
cambios. No es osado afirmar que hasta el
más moderado de los votantes asturianistas
es menos conservador que un votante de PSOE
o IU (no digamos ya del PP) que, elección
tras elección, apuesta por más
de lo mismo: una Asturies en la que desaparecen
nuestras señas de identidad, y en
la que no existe un proyecto autónomo
de país.
Por otra parte en el panorama
electoral asturiano, al igual que en el
de toda la Europa Occidental, existe otra
bolsa de voto que también propugna
un cambio radical de paradigma económico
y social que comparte con el asturianismo
el amor a la tierra y que, de una manera
simplificada, se suele llamar ecologista.
Este espacio está representado por
Los Verdes, una formación que mantiene
elección tras elección un
número respetable de votos, pero
siempre lejos de la representación
parlamentaria. El votante verde es también
una persona con sensibilidad de izquierdas,
cansada de la política y los partidos
tradicionales, que busca una alternativa
a la política al uso y los valores
utilitaristas y desarrollistas que ve reflejados
en la izquierda oficial.
El nacionalismo de izquierdas
y la alternativa verde comparten pues en
nuestro país una serie de características
que, en el caso de que fueran capaces de
confluir, configurarían un tercer
espacio alejado de la izquierda tradicional
en el gobierno (PSOE e IU) y de la derecha
del PP. El cambio de paradigma que proponen
ambas opciones representa un cambio real
con respecto a la política tradicional
ya que ofrecen a la sociedad asturiana una
visión nueva, integradora e ilusionante
de autoestima y de amor al país,
alejada del populismo y el desarrollismo.
Este espacio no puede ser representado por
una coalición PAS-URAS, que se presenta
como una reedición aún más
de derechas de las políticas fracasadas
del PAS y tampoco por una IU que ya no puede
pedir el voto asturianista en 2007 al haber
perdido la inmensa mayoría de los
apoyos que obtuvo en este sector en 2003
por el fiasco que supuso el pacto de gobierno
del PSOE. El cúmulo de promesas incumplidas
y sucesión de gestos a la galería
estériles que se han sucedido a lo
largo de esta legislatura han sido suficientes
para el votante asturianista de izquierdas,
que se da cuenta de que si el PAS dejó
hace mucho tiempo de ser una alternativa
(y más ahora que se ha aliado con
la derecha escindida del PP) el giro asturianista
de IU no fue más que una táctica
coyuntural destinada a captar una bolsa
de huérfanos políticos.
Clave en esta estrategia
ha sido el triste papel representado por
el Bloque por Asturies, constituido en coartada
asturianista, a modo de apéndice
de IU y mirando para otro lado en su política
de pacto a prueba de bomba con el PSOE.
Tampoco el espacio verde se puede ver representado
en unos socios de gobierno que han llevado
a Asturies a una situación inédita
en el plano económico y medioambiental
que invalida a IU como una alternativa verde
a pesar de que también en algunas
ocasiones se ponga el traje ecologista para
arañar un puñado de votos
despistados.
En estos momentos, a menos
de un año de las elecciones de 2007,
resulta prioritario, sentar las bases que
permitan ofrecer a la sociedad asturiana
una alternativa electoral de izquierdas,
verde y asturianista que represente una
respuesta con posibilidades electorales
a esa demanda de un tercer espacio representado
por el nacionalismo y la alternativa verdes.
Desde Izquierda Asturiana (IAS) se hemos
tendido la mano a distintas fuerzas políticas
y colectivos nacionalistas y verdes para
negociar una confluencia electoral que ofrezca
una alternativa seria y con posibilidades
para las elecciones municipales y autonómicas
de 2007. Es posible y es necesario. En nuestra
mano está conseguirlo.
Ignaciu Llope ye portavoz
nacional d’Izquierda Asturiana (IAS)
ArtículO
publicADO en Les Noticies y Asturies.com
el 29 de setiembre de 2006
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